¿Qué es la estimulación auditiva neurosensorial?

La estimulación auditiva consiste principalmente en una reeducación el oído mediante música o los sonidos del idioma objeto de estudio filtrados. Esto se realiza a través de una báscula electrónica y dos tipos de canales de entrada de la música, uno aéreo y otro óseo. El cerebro se ve sorprendido por los cambios súbitos y repentinos del timbre e intensidad de la propia música, provocando un “fitness auditivo” de los músculos internos del oído, mejorando de esta forma su plasticidad y funcionamiento.

¿Cuál es la importancia del oído?

Hay que tener en cuenta que el oído es el único sentido que trabaja al 100% ya en la etapa gestacional, primordialmente desde el cuarto mes de embarazo, lo que lo convierte en algo único.  Además, el 90% de los estímulos externos que recibe nuestro cerebro provienen precisamente del oído, con lo que su cuidado y buen funcionamiento es esencial para el desarrollo de las personas, ya que va a ser fundamental no sólo en ámbitos relacionados con el equilibrio y la audición, que es algo más conocido a nivel general, sino también con el desarrollo del lenguaje, la memoria, el foco o la creatividad de una persona. En el aprendizaje de idiomas, también va a ser un actor principal para conseguir una mayor integración.

¿Cuál es la diferencia con otros programas para aprender idiomas?

Lo que diferencia este programa de otros muchos es el hecho de que, además de recibir formación lingüística a nivel, esto se combinará con un proceso de estimulación auditiva que “ejercitará” el oído para mejorar la compresión y expresión oral del idioma.

Mediante la aplicación de la estimulación auditiva neurosensorial somos capaces que las personas descubran una gran gama de sonidos que hasta ahora para ellos eran simplemente ruidos carentes de sentido, descubriendo armónicos y produciendo una nueva melodía con su voz, lo que les permite sorprenderse y muchas veces actuar como si fueran niños, simplemente repitiendo sin saber lo que dicen, pero descubriendo con curiosidad que ese aprendizaje es natural, que no es algo aburrido o tortuoso y que ya no tienen que hacer, como dice uno de nuestros clientes, un pequeño agujero con una cuchara en el muro de hielo de “Juego de Tronos”.

¿En qué consistió el proyecto de investigación entre la UPV e Isora?

La investigación partió de la base de que el ser humano nace políglota pero, con el paso de los años, pierde por falta de uso la capacidad de entender frecuencias que por naturaleza tiene. Por ejemplo, las castellanoparlantes son capaces de escuchar frecuencias entre los 125 y los 2.500 hercios, mientras que por su parte, los rusos pueden recibir y procesar frecuencias de 125 a 11.000 hercios, lo que explica su facilidad a la hora de aprender idiomas.

A través del proyecto, demostramos cómo mediante la estimulación auditiva es posible ampliar el rango de frecuencias que el ser humano es capaz de procesar, y de qué modo la integración lingüística neurosensorial es sumamente eficaz a la hora de aprender, estudiar o recuperar un idioma (en este caso, el inglés).

En primer lugar, el proyecto tuvo como objetivo reunir a entre 150 y 180 voluntarios de la comunidad universitaria, de edades entre los 19 y los 59 años, para que participen en los diferentes procesos de estimulación neurosensorial del estudio.

Es posible resaltar que España cuenta con la ventaja de que existen cuatro lenguas cooficiales lo cual permite en las localidades en las que se habla más de una lengua, como fue el caso de los participantes de nuestro estudio en la universidad politécnica de valencia, que aquellos que partían con una lengua más, como es el caso del valenciano, que se hablase en casa o que simplemente que tuvieran contacto con esa lengua, sus oídos estaban abiertos a más frecuencias que a las que un hablante castellano poseía. Lo más sorprendente ha sido observar las distancias que poseen frecuencial mente las lenguas. Mientras el castellano actúa entre los 125 y los 2000 Herzios, el inglés británico se encuentra entre los 4000 a los 12000 herzios. Y la insistencia de los programas de formación en intentar conseguir hablar el inglés de nuestros vecinos de Inglaterra ha hecho que esa labor sea titánica, por una distancia fisiológica más que actitudinal. Pero observando la frecuencia del inglés americano podemos encontrarnos con una grata sorpresa. El inglés americano va desde los 1500 hasta los 6000, lo cual significa que coparte estructuras con el castellano lo que nos permite construir un puente sónico, y dar pasos en un área solida en la adquisición de esta lengua que tantos dolores de cabeza nos ha generado en el pasado. Hoy sabemos, después de los resultados de nuestra investigación que después de la aplicación de nuestros programas de estimulación más la aplicación de nuestra formación de idiomas conseguimos un 50% de reducción de tiempo en el aprendizaje de una lengua, y así como una significativa mejora del 74% en la producción, y de un 80% en la comprensión.

 

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